Mi experiencia personal de las relaciones, a menudo conflictivas, entre el rol de teórico y el de artista
20 de Noviembre de 2009 | 1:26 am a las 1:26 am · Clasificados en General, Gran trastorno. por Rubén Díaz de Corcuera

Creencia contra tautología. Dialéctica agudamente presentada por Didi-Huberman en Lo que vemos, lo que nos mira.
Puedo forzarme a renegar de toda transitividad del significante, obligarme a poner un dique, aunque sea provisional, a la continua remisión de esto a aquello otro, y de aquello otro a lo de más allá. Tender, como los minimalistas con sus obras de arte literales, a la perturbadora ausencia de ausencia. Y esto me parece, a veces, deseable. Deseable pero como una especie de falso descanso, de descanso impostado.
No obstante, el cinismo no puede guiarme durante mucho tiempo. En mi opinión, conviene más a los artistas, después de todo, la creencia. Emplearse a fondo y agotarse en un esfuerzo ilusionista.
Y merecer, por ello, un descanso verdadero.
También entre la tautología y la creencia me debato.
2 de Octubre de 2009 | 10:35 pm a las 22:35 pm · Clasificados en General, Gran trastorno. por Rubén Díaz de Corcuera

Leo, al fin, tras larga búsqueda, Esferas II, de Peter Sloterdij. Comprendo gracias a su imprescindible lección y lectura, que he sido durante mucho tiempo, sigo siendo aún, un adorador, un abominador también, de la esfera, el más sublime, el más ominoso, de los símbolos del ser.
Figuradamente pertenezco, pertenecemos todos, pertenece todo, en realidad, a esta esfera. Dicho de otro modo, la esfera es un diagrama de la homogeneidad óntica de todo, de la equipertenencia de todo al todo.
Pertenece todo a la esfera. Lo que no está tan claro es cuál sea la exacta consistencia de la misma. Porque por una parte, el ser puede ser el pensar, según la célebre hipótesis de Parménides. Pero por otra, pensar es sobre todo atender a esta extensísima y rica, inagotable sustancia que se ofrece, quizá engañosamente, a mis sentidos, a mi conciencia, ocupando prácticamente todo su ancho de banda.
Entre las dos sustancias, la extensa y la pensante, la exterior de la interior y la interior toda, o viceversa, me debato.
En cualquier caso: en la esfera misma. Porque en un sentido u otro, para bien o para mal, la esfera no ofrece, no puede ofrecer, una vía de escape. Si te consideras alguna vez completamente extraviado, fatalmente despojado: “el recuerdo mismo del centro de la esfera se transforma inmediatamente en un ejercicio terapeútico”, dice Sloterdij. No te alarmes, eres lo que eras, donde estabas estás, a dónde vas y de dónde vienes, es lo mismo.
Pero si de todo quieres trascender, si el ser quieres de la manera que sea traspasar, ya puedes ir olvidándote: “el ser, como la casa, no pierde nada”.
El ser no pierde: terrorífica y, a un tiempo, tranquilizante conclusión.
14 de Septiembre de 2009 | 3:07 pm a las 15:07 pm · Clasificados en General por Rubén Díaz de Corcuera

Por fin, la oportunidad de presentar al público, gracias a Luna KREA, la primera de las “Variaciones Solaris”.
Antes de proyectar el audiovisual, quiero condicionar un poco, lo reconozco, al público presente:
“El primer referente de las Variaciones Solaris es Claude Monet, el gran pintor impresionista. Como sabrán ustedes, casi al final de su vida, Monet se retira a su propiedad en Giverny, una villa en el extrarradio de París. Manda construir allí, cerca de la casa, un estanque de estilo japonés. Es un hombre ya anciano. Su propósito es tener cerca, a mano (a mano de pintor), un buen motivo impresionista, un escenario interesante desde un punto de vista plástico. Frente a este paisaje tan sensual donde se juntan y casi se confunden las transparencias y los reflejos en el agua de plantas ribereñas y acuáticas, árboles, cielo, nubes y sol, Monet pinta su famosa serie de Nympheas o Nenúfares…
Como Monet yo también me he construido un estanque precioso. Mi intención era, también, tener a mano un motivo interesante desde un punto de vista plástico. Pero ha resultado, al final, un estanque un poco grande, lo que me ha obligado a retrasar considerablemente el caballete y adquirir un punto de vista insólito…
Después de la proyección hablaremos un poco del segundo referente de la obra, que es, como se pueden imaginar, el que le da título”.
Duchamp quería crear pensamientos nuevos para viejos objetos. En las “Variaciones Solaris” se trata, en parte, de hacer exactamente lo contrario: rescatar un viejo pensamiento para un objeto completamente inédito.
Triple intento expansivo, al tiempo, al espacio (literalmente) y al sonido, de un género clásico: el paisaje.
Se trata también de la rápida y extraña transición de lo abstracto a lo figurativo o icónico, sub aespecie quimérica.
Pero es necesario ver la obra para entender…
9 de Agosto de 2009 | 1:07 pm a las 13:07 pm · Clasificados en General, Trastorno mediano por Rubén Díaz de Corcuera

El lenguaje acosa al arte de vanguardia y eso es la crítica vanguardista de arte. El arte que escapa a ese acoso poniendo en crisis el lenguaje mismo, eso es el arte de vanguardia.
Huida hacia adelante del artista y del arte contra los intentos de explicación de la crítica (del latín ex plicare, desplegar, sacar del sobre o plica), contra el intento permanente de la crítica de convertir en parte de algún lenguaje común, el lenguaje de uno solo o idiolecto. Lo que nos ha llevado muy lejos a todos, artistas y críticos. Quizá excesivamente.
El verdadero arte de vanguardia precisa de una crítica vanguardista de arte, que le vaya pisando los talones. Sin esa crítica no se sentiría continuamente espoleado al cambio, lo que es una de sus señas de identidad. Y quizá la ausencia de crítica abriría un ciclo estético diferente, quién sabe si más conveniente en algún sentido.
“El consumo total es la destrucción”, dejó dicho Giulio Carlo Argan. Y esta es la pretensión de toda crítica ambiciosa: el consumo total o destrucción de la obra de arte. Lo mismo que la vocación o el destino de algunas obras es sustraerse permanentemente a este intento de aniquilación o neutralización que desea operar el lenguaje por medio de la crítica y su cerco teórico.
Me ocurre a menudo que la explicación exhaustiva de mi propio trabajo plástico, proporciona el germen de un proyecto ulterior capaz de escapar, provisionalmente al menos, a ese cerco crítico.
Entre mi propia teoría de mi obra y mi obra propia que escapa a mi teoría, me debato.