Entre el paisaje y el retrato.
Rubén Díaz – Inmersiones09 from Inmersiones09 on Vimeo.
Últimos pases de Las Variaciones Solaris, Variación nº 1. Caigo en la cuenta de la plausible pertenencia de la obra a otro género pictórico clásico, el retrato. Al inicio del audiovisual, Solaris es el fondo de ninguna figura, y opera, por tanto, como esa especie de amalgama visual abstracta que se extiende en muchos cuadros entre la figura y el marco.
Pero en algún momento el fondo deviene figura. Se transforma en un objeto parcialmente reconocible. Descubrimos entonces el fondo del fondo. El fondo final. Profundo negro cósmico salpicado de estrellas con el que, sin duda, estarán familiarizados algunos habitantes sensibles del universo, aparte de los seres humanos. Supongo.
Y la figura en la que se convierte entonces Solaris se resuelve en un retrato. La representación quizá imposible, de un individuo original y único. Carente de rostro aunque no enteramente de faz o semblante.
Me parece una curiosa circunstancia que el mundo y a la vez personaje descrito por Stanislaw Lem en su célebre novela, este asombroso planeta, que actúa como pintor y escultor abstracto de su propio cuerpo, acabe por revelarse a los científicos que lo estudian, como el más realista, el más completo, de los retratistas. Que acabe por manifestarse como un incomprensible Dios replicador.
Entre el paisaje y el retrato, el paisaje que deviene retrato y el retrato que deviene paisaje, me debato.