
El aura, concepto central de la estética de Benjamin, no es algo que pierda el original a instancia de su reproducción, sino que se trata precisamente del déficit característico de la copia. Por causa de la reproducción, lo que se atrofia, o más bien se extravía, no es el aura del original sino el aura de la reproducción misma. Dicho de otro modo, la reproducción carece de aura, aunque quizá sólo en la medida en que remite a un origen que no incorpora. O sea, en relación a una falta.
El aura: la más subjetiva de las cuestiones que afectan a la consideración de la obra de arte como cosa extraordinaria. No porque se carezca de elementos objetivos en la discriminación de original y copia. Sino porque se trata de aquello por lo cual la mera consideración de original, aunque sea erroneamente atribuida, condiciona una experiencia diferente.
En todo caso, donde quiera que se la halle y cualquiera que sea su temperatura, me manifiesto a su favor.