31 de Diciembre de 2009 | 3:34 pm a las 15:34 pm · Clasificados en General, Pequeño trastorno por Rubén Díaz de Corcuera

El Solaris de Tarkovski comienza con la visión, en cierto modo anticipatoria, de un estanque. Ese estanque sobre el que se demora la cámara, resulta, en mi opinión, tan inasequible, tan refractario, como la ameba autista de dimensiones planetarias, el ser súper inteligente pero indescifrable, que aparece más tarde como fondo protagonista del filme.
Alguien ha dicho que la abstracción son los fondos elevados a la categoría de tema. Lo cual en este filme se muestra ejemplarmente.
El fondo: metáfora de la masa significante, el continuum que oculta lo real inalcanzable. El fondo, vieja aspiración mística de generaciones de artistas. Integrarse al fondo. Adherirse íntimamente a lo Real.
Fundido al fondo. Febrero de 2010.
13 de Diciembre de 2009 | 2:04 pm a las 14:04 pm · Clasificados en General, Gran trastorno. por Rubén Díaz de Corcuera

Escribe Rosalind Kraus:
Es absolutamente obvio que la propia noción de paisaje se construye, a través del expediente de lo pintoresco, como un segundo término cuyo antecedente es una representación [...] aunque lo singular y lo formulario o repetitivo puedan ser semánticamente opuestos, no obstante, son condiciones el uno del otro: las dos caras lógicas del concepto paisaje. La anterioridad y la repetición de imágenes pictóricas es condición necesaria de la singularidad de lo pintoresco, ya que para el espectador la singularidad depende de que sea reconocida como tal, un re-conocimiento que sólo es posible en virtud de un ejemplo anterior.
En conclusión: según Kraus, el paisaje se construye, es un boceto que se fabrica trabajosamente. La repetida representación instituye a un tiempo el motivo y la sensibilidad necesaria para abordarlo.
De acuerdo: El paisaje es un estado del alma, según célebre apotegma del post romántico Henri F. Amiel. Pero un estado del alma definitivamente afectado por el mismo paisaje, enervado por una representación que pugna por consolidarse. Y la representación plenamente consolidada, la experiencia estética totalmente prescrita, eso sería, por el contrario, el kitsch.
Yo también, entre lo singular apenas conquistado y el kitsch que finalmente lo engullirá todo, me debato.