Estrenamos las Variaciones Solaris.

Por fin, la oportunidad de presentar al público, gracias a Luna KREA, la primera de las “Variaciones Solaris”.
Antes de proyectar el audiovisual, quiero condicionar un poco, lo reconozco, al público presente:
“El primer referente de las Variaciones Solaris es Claude Monet, el gran pintor impresionista. Como sabrán ustedes, casi al final de su vida, Monet se retira a su propiedad en Giverny, una villa en el extrarradio de París. Manda construir allí, cerca de la casa, un estanque de estilo japonés. Es un hombre ya anciano. Su propósito es tener cerca, a mano (a mano de pintor), un buen motivo impresionista, un escenario interesante desde un punto de vista plástico. Frente a este paisaje tan sensual donde se juntan y casi se confunden las transparencias y los reflejos en el agua de plantas ribereñas y acuáticas, árboles, cielo, nubes y sol, Monet pinta su famosa serie de Nympheas o Nenúfares…
Como Monet yo también me he construido un estanque precioso. Mi intención era, también, tener a mano un motivo interesante desde un punto de vista plástico. Pero ha resultado, al final, un estanque un poco grande, lo que me ha obligado a retrasar considerablemente el caballete y adquirir un punto de vista insólito…
Después de la proyección hablaremos un poco del segundo referente de la obra, que es, como se pueden imaginar, el que le da título”.
Duchamp quería crear pensamientos nuevos para viejos objetos. En las “Variaciones Solaris” se trata, en parte, de hacer exactamente lo contrario: rescatar un viejo pensamiento para un objeto completamente inédito.
Triple intento expansivo, al tiempo, al espacio (literalmente) y al sonido, de un género clásico: el paisaje.
Se trata también de la rápida y extraña transición de lo abstracto a lo figurativo o icónico, sub aespecie quimérica.
Pero es necesario ver la obra para entender…