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Trastorno Bipolar

Mi experiencia personal de las relaciones, a menudo conflictivas, entre el rol de teórico y el de artista

Entre la corrupción y la pureza.

El retrato de Dorian Grey, Albert Lewin, 1945

Nos entregamos a este gran trastorno. Sucumbimos a él. No nos resistimos a una corrupción que puede reconducirnos de nuevo a la senda de la pureza. Y viceversa.

La corrupción se mueve bajo nuestros pies como esas placas de hielo ártico que unas veces te alejan y otras te acercan a la entelequia del polo norte geográfico, ese lugar puro, ese puro lugar.

La pureza tiene semejante capacidad movilizadora. En su nombre se emprenden las más arriesgadas expediciones. Y se producirán también catástrofes irreparables y crímenes.

Una cuestión interesante sobre la dialéctica puro-corrupto me la proporciona Pep Agut: ¿es la pureza anterior a la corrupción o es la corrupción anterior a la pureza? ¿sobreviene la pureza a instancia de la corrupción o viceversa?

Yo pienso que la corrupción es antes. Que persevera y gana. Y que la pureza es provisional, escurridiza, efímera.

Encuentro con el fondo.

Pensando en el sentido del fondo, me vienen a la cabeza un par de imágenes. Una fotografía de Roberto Botija sobre la que ya reflexioné antes y en otro lugar, y que capta la fusión casi total del cadáver de una cabra a un suelo encharcado. Y el célebre cuadro de John Everett Millais titulado Ofelia, donde se produce también cierto comercio entre un cuerpo exánime y su fondo, esta vez un feraz bosque atravesado por un arroyo.

Ofelia muerta de J. Everett Millais

La integración al fondo no es sino la desintegración de la figura, es decir, del cuerpo. El fondo, a su vez, me parece el límite de la intuición sensible, el tope con el que se encuentra, a distancia, el pensamiento, una de cuyas manifestaciones es la percepción.

De lo cual se puede extraer, al menos, una conclusión. La pintura y las artes fotográficas hacen cohabitar fondo y figura sobre la misma superficie. Producen este hecho sorprendente: el cuerpo limitando con lo inalcanzable. Lo que no puede suceder nunca en los mundos de vida, donde a todo fondo próximo o incluso contiguo, subyace siempre un fondo lejano, un fondo que se presume, acertadamente, más allá.

Y a este respecto, debemos mencionar, precisamente, el más insólito y evocador de los encuentros de una figura con el Fondo. Me refiero a la famosa escena del velero al final del largometraje El show de Truman de Peter Weir. Aquel instante mágico de la colisión del barco de Truman con la gran esfera, inesperado topetazo con los confines del gigantesco escenario en el que había transcurrido hasta ese momento su existencia vigilada.

Encontronazo con el fondo en

Por fin, tocar el fondo, acceder al límite por excelencia. Colocarse en la última frontera y disponer, siquiera metafóricamente, del privilegio de cruzarla, es decir, de trascender (del latín trans cendere, ir más allá).

A favor del aura.

Charles Aznavour y su copia en cera.jpg

El aura, concepto central de la estética de Benjamin, no es algo que pierda el original a instancia de su reproducción, sino que se trata precisamente del déficit característico de la copia. Por causa de la reproducción, lo que se atrofia, o más bien se extravía, no es el aura del original sino el aura de la reproducción misma. Dicho de otro modo, la reproducción carece de aura, aunque quizá sólo en la medida en que remite a un origen que no incorpora. O sea, en relación a una falta.

El aura: la más subjetiva de las cuestiones que afectan a la consideración de la obra de arte como cosa extraordinaria. No porque se carezca de elementos objetivos en la discriminación de original y copia. Sino porque se trata de aquello por lo cual la mera consideración de original, aunque sea erroneamente atribuida, condiciona una experiencia diferente.

En todo caso, donde quiera que se la halle y cualquiera que sea su temperatura, me manifiesto a su favor.

Fundido al fondo.

Fundido al fondo, de Rubén Díaz de Corcuera.

El Solaris de Tarkovski comienza con la visión, en cierto modo anticipatoria, de un estanque. Ese estanque sobre el que se demora la cámara, resulta, en mi opinión, tan inasequible, tan refractario, como la ameba autista de dimensiones planetarias, el ser súper inteligente pero indescifrable, que aparece más tarde como fondo protagonista del filme.

Alguien ha dicho que la abstracción son los fondos elevados a la categoría de tema. Lo cual en este filme se muestra ejemplarmente.

El fondo: la masa significante, el continuum que oculta lo real inalcanzable. El fondo, vieja aspiración mística de generaciones de artistas. Fundirse al fondo. Adherirse íntimamente a lo Real.

Fundido al fondo. Febrero de 2010.

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